domingo, 28 de octubre de 2012

Con un Aplauso


MÚSICA Y VIDA

Hoy…ya no sé qué exactamente soy. Siempre he creído que con esta sociedad es normal volverse loco. Es normal perder el juicio, o la esperanza o suicidarte si es que eres demasiado sensible. Siempre he creído que los raros, los extraños, los que no son humanos, son ellos.

Es decir…una persona normal, ayudaría a otra. Una persona normal, no sería feliz si su compañero no lo fuese. Una persona normal no se rendiría, sino…lucharía. Yo creo que esos son personas normales. Y luego la comparación a la tortura china.

Estar atado con un cadáver te vuelve loco y luego, te mata. Yo creo que ése cadáver es la sociedad y la persona aquella que está atada con éste. Vivir así… ¿A quién no le hace perder la cordura? Es imposible ignorar ese cadáver. Es anormal. A lo que viene ser extraño…y por eso digo…ellos son los extraños, los que no les importa estar atados con el muerto. Tal vez…es porque ya están sin vida. (¿Imposible tenerla en ese lugar? No lo sé.)

Por eso…llorar por algo que para los otros es “tonto”…viene a ser algo normal. Algo…necesario, en cierta forma. Es con esta razón la cual defiendo a varios escritores que son calificados como sensibles. No, no son sensibles, sensibles serían los que se llegan a suicidar y se hayan desarrollado en un lugar donde realmente parezca no tener arreglo. Como Arguedas. Los otros…son normales.

¡Es normal sufrir por el mundo! ¡Es normal llorar! ¡Es normal sentir asco por los otros! ¡Es normal! ¿Por qué no he de sentir eso, si dejaron de ser? Ya no tienen vida, ya no son humanos, son…son nada. Y lo peor es que, al ser mayoría, vienen a ser ‘normal’.

Tonta masa. Tonta yo…por llorar por ella.

Hoy, vino todo eso nuevamente…porque, mientras estábamos almorzando las tres por Pachacámac, vinieron dos hombres y empezaron a tocar canciones criollas. Y rápidamente vino aquello que me dijiste. Yo…bueno…me emocioné, es que... ¡Lo sentían! ¡En serio lo vivían! ¡Era real, no era desesperación! Analizaba sin querer la letra y era hermosa. Expresiva. Real…

Aplaudí con gusto (Se lo merecían, y más) y ellos…no sé cómo es que me pasan estas cosas…ellos se emocionaron al escucharlo. Y se me acercaron y me dijeron: “Gracias señorita; me alegro…me alegro que usted valore esta música, lo que es de su tierra. Cómo me gustaría que fuesen como usted…Me da…esperanzas” ¡Y yo sólo había aplaudido! Entonces me preguntó: “¿Sabe qué se celebra el 31 de Octubre?” y yo, con timidez le respondí: El día de la canción criolla…

-¡Su cumpleaños!-me interrumpió mi hermana. Ellos sonrieron y me preguntó el mismo “¿Me dará el gusto de saber su nombre, señorita?” Y yo…jaja, ¿Qué podría hacer? Pues, le dije, se lo tuve que repetir dos veces, pues él ya estaba mayor y supongo yo que ya no escucha como antes.

Y luego, empezaron a darme una serenata por mi cumpleaños. Me quebré y empezaron a salir las lágrimas. Y es que me imaginaba… ¿Cuánto tiempo habrán estado tocando y sin ser reconocidos? ¿Estarán bien…vivirán así para siempre? Y quién sabe si…con sólo ese choque de palmas que hice con mis manos los reavivé. Sólo sé que…sonrieron. Tenían brillito en sus ojos y tocaban con el ser, con lo que tenían…no importa que fuese simple, lograba sentirlo y me encantaba eso. Me hacía llorar de tristeza y felicidad. Las dos cosas a la vez…

Colaboramos y yo supuse que se fueron. Me quedé un rato en mi mundo, pensando en lo bonito que era ver felices a los demás, con esa sonrisa llena, no vacía (ésas las odio). Cuando regresé, vi que, allá, estaba el señor que no me habló pero acompañaba al otro tocando. Estaba…secándose las lágrimas.

¿Cómo es que ese pequeño gesto puede hacer algo tan grande como eso?

Sí…lloré de nuevo. Es ahí que ya, un poco más calmada, pensé si yo era una persona normal o sensible o qué rayos. Sea…lo que yo sea…puede ser muy pero muy doloroso, como gratificante, me embelesa el sentimiento de querer seguir, de cambiar, de buscar y esforzarse reflejado en otras personas que antes no lo tenían…Es mágico.

¡Qué mágico! Surrealista. Fantástico. Imposible. Aunque…claro, ya deja de ser imposible, por volverse realidad. Curioso.

Bueno, después de ese hecho me dije: Si esas canciones que escucho ya me hacen volar…Si fuesen…en ese instante, frente a mí, o como no me gusta llamarlo “en vivo”…me volvería loca jajaja

Solo era eso…

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