lunes, 10 de diciembre de 2012

A BENJA: Cartas que no tienen destino


10/12/2012 ----------- 09:38 PM

Hola Benjamin, recurro a esto porque…siempre te contaba mi vida. Ahora que ya no estás, te escribo. Quiero confesar que aunque creo que no los leerás nunca, hay una ingenua esperanza en que volverás a mi vida, con esa sonrisa tuya llamándome pequeña…

Hoy Nicolas, el hombre al que más amo (No exagero y tú lo sabes bien) y con quien tú ya sabías que terminaría enamorada de él, ha escrito algo hermosísimo. Quiero decirte que cuando leí la palabra adiós mi corazón se sorprendió horriblemente. Yo no quiero que se vaya. Pero no puedo decírselo…Y ay… ¡Es tan insoportable tener que aguantar esto! Lo que me queda es llorar en silencio. En tu hombro invisible…irreal.

Ni siquiera se ha ido. De hecho, quiere quedarse…Estoy asustada. No quiero perder otra persona más.

¿Con quién podré parar el tiempo? ¿Quién tendrá esos ojos que me llenan de felicidad, de paz? ¿Quién me hará querer y olvidar mis miedos? Exacto: Nadie. O bueno, yo misma…pero no es lo mismo. Definitivamente no. Lo amo. Juro que es cierto. Por eso estoy escribiendo. Por eso estoy llorando.

Creo que mi futuro está unido al suyo. Aun así…siento pavor. Mi madre dice que viva el presente, cada día… ¡Eso hago! O bueno, en este momento no…me estoy desahogando un rato…Luego vuelvo a vivir.

Sabes que yo despreciaba todo lo subjetivo. Pensaba que era innecesario. Ahora sé que estuve equivocada. Ahora entiendo a lo que te referías. Me está doliendo la cabeza, no dejo de torturarme pensando pensando: ¿Cuál será su decisión?

¡Dios, no quiero llorar! ¡No quiero gritar No te vayas! ¡Tengo que ser fuerte! Mi alma está intranquila. Dios mío, tú que lo ves todo, no dejes que él me vea sufriendo por su partida. No quiero que por mí vaya atrasarse o tirar al caño su futuro. Eso me aterra. Tampoco quiero…que desaparezca como tú. Tú me prometiste ser mi amigo para siempre. Es cierto que lo sigues siendo, pero te extraño. Si contigo es así, con Nicolas…estaré muriendo.

Creo que también tengo miedo a que me olvide estando allá. Y me molesta sentirlo, porque eso es una muestra de tremenda inseguridad ¡Y joder no, yo no soy así! ¡Yo soy libre! ¡Libre como los pajaritos felices que aletean por la vida! No soy ese pajarito que…está encerrado en problemas que todavía ni se han dado.

Benja, me hubiera gustado escribirte antes, pero no tuve el valor. Cada vez que quise, recordaba que no estabas, que no lo leerías ni te enterarías de nada: sería en vano. En este momento no importa… Como dije, hay una chispita que sigue creyendo en ti. A veces pienso en pisotearla y matarla. Y bueno, no puedo.

Miro mi muñeca y encuentro algo suyo: Esa orquídea. Me gustaría tener algo de él. Es curioso…las cosas que él me ha regalado tienen vida y, por tanto, también fin. No puede ser…¿Es que acaso alucino con su perfume? Huele tan bien…Huele a dulzura, paz, confianza y amor…huele a vida. A una fantástica vida. Y poco a poco, sin que pueda evitarlo, ese aroma se irá…se irá y es posible que no regrese. Dios, hablo como si se fuese a ir.

¡Pero sigue aquí! En mi corazón…en mi alma… ¡En mi mente en mi esencia en mi ser! ¡Él está aquí conmigo y si se va se irá con una parte muy mía! Ahora estamos entrelazados. Que no sea despiadado…No me haga trocitos…no me parta el corazón, por favor.

Son ruegos sin voz, súplicas sin que alguien pueda escucharlas, sollozos tristes…que no tendrán consuelo hasta que él decida.

No sé qué es lo que él decida. Pero por mi parte, que se quede.

Ahora, me voy Benja, que tengo que seguir practicando. Me siento un poco mejor…de lo desesperada que estaba… Hasta pronto amigo mío. Hasta pronto….

 10:06 PM

ALAS CORTADAS


Es triste. Mi situación es triste. Tengo miedo y a la vez dolor. Decepción…Y nuevamente, ganas de llorar. Cómo es que…me limitan tanto… ¿Por qué darle importancia a esas cosas vanas? Mi corazón está sangrando.

Tú…madre amorosa, mujer a todo dar… ¿Por qué me sujetas y no me dejas volar? No me cortes las alas, por favor. Siento que, en algún momento…Las cortarás mal y yo…ya no volveré a volar. El viento chocando con mis jóvenes plumas: Recordaré con ganas de sentirlo de nuevo… ¡Ay qué buena soy volando! ¡Pero voy perdiendo tiempo! Mientras que los otros van mejorando, yo me estoy quedando. Me quieren nacer raíces y plantarme.

Sin moverme jamás.

Te pido, madre, que me ayudes… ¡No me dejes morir de esa forma por Dios! Escúchame. Entiéndeme. Compréndeme. Y no me digas que lo pensarás otro día, porque ese otro día nunca llega. No me mienta, señora que me crió. No me mienta por favor. Odio que lo haga. Si me ama…sé que me ama pero…si realmente me ama, por favor, se lo pido se lo ruego ya no sé qué pero, por favor, no me deje aquí, agonizando…

Y no exagero. Lleva años haciéndolo. A veces me hace dudar de usted y creer fervientemente en que todo depende de mí. Y, mientras que otros sí tienen apoyo, yo sólo tengo a este pajarito de alas cortadas…que está parado en una roca, llorando y llorando por la suerte que le ha tocado. Ese pajarito que desea todas las noches, ser besado por su madre y ser querido de verdad. Ese pajarito que busca la aceptación de su madre, su amor cálido. Ese pajarito…que poco a poco se le escapa suspiros de vida, lágrimas de paciencia, gritos de atención. Este pajarito, que tanto sufre y que no pide ayuda a su madre, ya que ésta siempre está ocupada y si se lo dice puede estar más tensa por tener MÁS preocupaciones, ése…ese pajarito…¡Ay! ¡Se siente tan mal! Teme que algún día ya no lo pueda soportar y sin que se dé cuenta, haya perdido todos los deseos de ser, y se vuelva aquello que más odia: Estar vacío.

Pero ya ese pajarito irá a volar, quiera usted o no, pueda o no, lo intentará. Así, tomando vuelo, ignora los gritos de su madre y se lanza…Ha intentado volar aun con las alas cortas. Y todos sabemos qué es lo que le pasa a uno cuando es incapaz de volar…Excepto él,  que ahora se retuerce de dolor.

Sin duda está muriendo.